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Adiposidad disfuncional y el rol de los iSGLT2 en la protección cardio-renal-metabólica

Imagen Hematology ONCORE

+1 billón

Las tasas de obesidad en adultos se han duplicado desde 1990, y se estima que afecta a más de mil millones de individuos en todo el mundo. Esta tendencia ha revertido las mejoras observadas en los resultados de las ECV en las últimas décadas. 1

 

El síndrome metabólico se ha definido clásicamente como la coexistencia de obesidad central, alteraciones del metabolismo de la glucosa, hipertensión y dislipidemia. Sin embargo, la evidencia actual respalda su reinterpretación como parte de un espectro más amplio que incluye enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica, todas ellas interconectadas mediante mecanismos fisiopatológicos comunes. Este enfoque reconoce que dichas entidades no son independientes, sino manifestaciones de un mismo proceso sistémico. 1

 

Papel patogénico clave

La evidencia actual indica que la grasa ectópica o disfuncional desempeña un papel patogénico clave al desencadenar una cascada de procesos metabólicos e inflamatorios que dan lugar a una afectación generalizada de los órganos, especialmente del corazón, los riñones y el hígado. 1

 

En condiciones patológicas, el exceso de adiposidad evoluciona hacia un estado de adiposidad disfuncional, caracterizado por hipertrofia adipocitaria, alteración en la función del tejido adiposo y desregulación en la secreción de adipocinas. 1,2

 

Este estado favorece un perfil proinflamatorio y promueve la acumulación de grasa ectópica en órganos como el corazón, el riñón y el hígado. En este contexto, la relevancia clínica no depende únicamente de la cantidad de grasa, sino de su distribución y funcionalidad. 1,2

 

Los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) se han convertido en agentes importantes para el tratamiento de la DM2. Se han asociado a una mejora de los resultados cardiovasculares, no solo a través de sus efectos hemodinámicos inmediatos como la glucosuria y el aumento de la natriuresis, sino también debido a su impacto multifacético sobre el metabolismo. 2

 

fr

 

  1. Mejora de la capacidad funcional cardíaca, tal y como lo indican las mejoras en el VO₂ máximo y en el rendimiento en la prueba de marcha de 6 minutos (6MWT) 2
  2. Reducción la presión arterial, el remodelado de las nefronas, y disminución de la rigidez arterial2
  3. Reducción de la masa grasa, el tamaño de los adipocitos y una potencial mejora de la función mitocondrial y reducción del estrés oxidativo. 2
     
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