Patología

GEPA

La granulomatosis eosinofílica con poliangeítis (GEPA) es una vasculitis necrotizante de vasos  pequeños y medianos que cursa con inflamación eosinofílica granulomatosa. Junto con la granulomatosis con poliangeítis (GPA) y la poliangeítis microscópica (PAM), es considerada una forma de vasculitis asociada a anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA) (VAA). Sin embargo, estos anticuerpos se detectan aproximadamente el 40% de los casos. La afectación respiratoria es común y su incidencia se sitúa entre 0,5 y 4,2 casos por millón de personas por año, con una prevalencia de 10 a 14 casos por millón de habitantes globalmente.1-2

 

El asma de tipo eosinofílico es una manifestación típica de la GEPA que está presente en el 95-100% de los casos y, por lo general, aparece como una de las primeras manifestaciones de la enfermedad.2 De hecho, los pacientes con asma tienen 34 veces más riesgo de presentar GEPA frente a la población no asmática.3

Se describen 3 fases en esta enfermedad2:

 

  • Fase prodrómica: Predomina la afectación respiratoria (asma, rinitis alérgica y sinusitis)
  • Fase  eosinofílica: Se caracteriza por infiltrados eosinofílicos en pulmones, cardiomiopatía eosinofílica y compromiso gastrointestinal
  • Fase vasculítica: Caracterizada por manifestaciones sistémicas de vasculitis necrotizante, que afecta principalmente la piel, nervios periféricos y riñones.

Sin embargo, en algunos pacientes estas fases se pueden superponer, mientras que, en otros, puede haber ausencia de alguna de las fases.2

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