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Actualidad · Artículo · Cáncer de Mama

Biomarcadores en cáncer de mama: una revolución silenciosa en el diagnóstico y tratamiento

 14.11.2024 · AstraZeneca · 4 min

Biomarcadores - Indicadores Biológicos

El cáncer de mama ha visto una transformación radical en su abordaje gracias a los biomarcadores. Estos indicadores biológicos no solo han mejorado el diagnóstico, sino que también han permitido el desarrollo de terapias personalizadas, adaptadas a las características individuales de cada paciente. Los biomarcadores son moléculas biológicas presentes en la sangre, otros fluidos corporales o tejidos, que son signos del correcto funcionamiento de un órgano/tejido o bien indicativos de la existencia de una condición anómala o enfermedad. En el contexto del cáncer de mama, los biomarcadores pueden incluir proteínas, genes y otras moléculas que proporcionan información sobre la presencia y la gravedad de la enfermedad.1,2

 

El uso de biomarcadores en el diagnóstico de cáncer de mama ha permitido detectar la enfermedad en etapas más tempranas, algo crucial ya que cuanto antes se detecte, mayores son las probabilidades de un tratamiento exitoso. Los biomarcadores se pueden utilizar para identificar cambios en el tejido mamario que podrían indicar la presencia de células tumorales antes de que puedan ser detectadas mediante las técnicas de imagen convencionales.3,4

 

Algunos de los biomarcadores más conocidos en cáncer de mama incluyen el receptor de estrógeno (RE), el receptor de progesterona (RP) y el receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2). Además de los biomarcadores proteicos se han identificado mutaciones específicas asociadas con el cáncer de mama, como las de BRCA1 y BRCA2. Estos biomarcadores genéticos no solo ayudan a detectar el cáncer temprano, sino que también proporcionan información sobre el riesgo futuro, permitiendo una mejor planificación y la adopción de medidas preventivas. Por esa razón, las pruebas genéticas para determinar las mutaciones en BRCA1 y BRCA2 están muy extendidas en la práctica clínica.3,5

 

Biomarcadores Banner

 

La personalización de los tratamientos es uno de los mayores beneficios de los biomarcadores ya que su presencia o ausencia puede influir en el tipo de tratamiento aplicado. Por ejemplo, los tumores que son positivos para el RE o el RP pueden ser tratados con terapia hormonal. La terapia dirigida ha ganado prominencia gracias a los biomarcadores. Al identificar las características moleculares y genéticas únicas de un tumor, los médicos pueden personalizar los tratamientos para atacar las células tumorales de manera más efectiva, minimizando al mismo tiempo los efectos secundarios. Por ejemplo, en los tumores HER2-positivos, el uso de terapias dirigidas como trastuzumab o trastuzumab deruxtecán contra HER2 ha mejorado drásticamente las tasas de supervivencia. Otros agentes explotan la presencia de mutaciones en BRCA bloqueando componentes importantes de los mecanismos de reparación del ADN como la poli ADP ribosa polimerasa (PARP). De esta forma usando inhibidores de PARP en células tumorales BRCA mutadas se induce la apoptosis de estas por medio de un mecanismo conocido como de letalidad sintética.1,3, 6-8

 

El seguimiento de los pacientes con cáncer de mama es otro ámbito donde biomarcadores como el CA 15-3 y el antígeno carcinoembrionario (CEA) son utilizados para seguir la progresión de la enfermedad y evaluar la eficacia de los tratamientos en curso, con el fin de ajustar los planes de tratamiento a tiempo y en última instancia mejorar los resultados. La detección de células tumorales circulantes y de determinados microARNs en sangre ofrecen también la posibilidad de estimar el riesgo de recaída, teóricamente con mayor fiabilidad, y la respuesta al tratamiento.1,3

 

Icono de Cáncer de Mama

La implementación de los biomarcadores en la práctica clínica presenta desafíos. Su identificación precisa requiere tecnología avanzada y experiencia, algo que no siempre está disponible en todos los centros. Además, la interpretación de los datos puede ser compleja, requiriendo una colaboración estrecha entre oncólogos, genetistas y patólogos. Pese a los retos los beneficios potenciales superan con creces las dificultades por lo que es esencial integrar estos indicadores de manera efectiva en las evaluaciones y planes de tratamiento a través de un enfoque multidisciplinario

El conocimiento y la comprensión de los biomarcadores son esenciales para brindar una atención de alta calidad a los pacientes con cáncer de mama. Esto implica estar al tanto de los últimos avances y su aplicabilidad clínica.3

 

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