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Cuidar en equipo: el papel de la atención multidisciplinar en los hábitos saludables del paciente con comorbilidades

 17/06/2025 · AstraZeneca · 2 min

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La comorbilidad es un fenómeno cada vez más frecuente y desafiante en la práctica clínica. La coexistencia de al menos dos enfermedades crónicas se ha definido como la “enfermedad crónica más común” y su prevalencia aumenta con la edad, afectando a más del 60 % de las personas de 65 años o más, según la Dra. Pilar Cubo, coordinadora del Grupo de Cronicidad y Pluripatología de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)1. Tanto la SEMI como la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) han alertado del aumento sostenido de pacientes pluripatológicos en las consultas. Y ambas sociedades lo relacionan con estilos de vida poco saludables, además de factores como la edad y los avances terapéuticos que cronifican enfermedades antes mortales.

 

En este contexto, la promoción de estilos de vida saludables en patologías crónicas no puede abordarse de manera fragmentada. Requiere una intervención coordinada entre especialidades para adaptar las recomendaciones a la complejidad de cada paciente. Este trabajo conjunto permite revisar la compatibilidad terapéutica y evitar interacciones entre fármacos, un riesgo frecuente en casos de polimedicación. Pero también es clave para ajustar a cada caso las recomendaciones sobre el estilo de vida.

 

Ejemplos de enfoque multidisciplinar

 

Los equipos multidisciplinares —con profesionales de distintas especialidades médicas y sociosanitarias— permiten establecer planes de atención personalizada para abordar diferentes problemas de salud de manera integral. De esta forma se evitan recomendaciones contradictorias, se ofrece una mayor continuidad asistencial y se mejora la percepción del paciente, lo que influye en la adherencia a cambios de conducta.

 

Un ejemplo claro es la coordinación entre Endocrinología y Nefrología en pacientes con diabetes y enfermedad renal crónica (ERC): las dietas deben armonizarse con el tratamiento farmacológico y las limitaciones metabólicas. También es fundamental el acompañamiento de áreas como Enfermería o Salud mental, para ayudar al paciente a vencer las dificultades al adoptar nuevos hábitos.

 

La adherencia terapéutica en el paciente comórbido incluye tanto el cumplimiento del tratamiento médico como el mantenimiento de rutinas beneficiosas. Una investigación publicada en BMC Medicine2 identificó una asociación inversa entre la adherencia a conductas saludables y la incidencia de multimorbilidad relacionada con el cáncer y las enfermedades cardiometabólicas. Más recientemente, una revisión publicada en Current Diabetes Reports3 analizó los factores que influyen en la adherencia a la medicación en adultos con diabetes y comorbilidades, entre otros, el apoyo percibido, la rutina diaria y la implicación de los profesionales sanitarios. En esta línea, una revisión publicada en BMC Health Services Research4 identifica los modelos de atención como formas de intervención colectiva capaces de dar respuesta a las necesidades de los pacientes con comorbilidades.

 

Diversas estrategias han mostrado resultados positivos en la integración de equipos clínicos para la promoción de hábitos saludables, como el Programa Pacient Expert Catalunya5, una iniciativa multidisciplinar que empodera a pacientes crónicos para liderar talleres educativos con apoyo profesional. El enfoque multidisciplinar destaca en iniciativas como la alianza de 13 sociedades científicas6 para el abordaje integral de las enfermedades cardio-renal-metabólicas (CaReMe), o la Estrategia RespirAR salud7, que incluye acciones de prevención en salud orientadas a la población. 

 

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