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Digitalización humanizada en salud: cuando la tecnología se centra en las personas

Más de dos millones de personas en España han utilizado la receta electrónica interoperable desde su implantación y el 90 % de la población ya tiene información disponible en la historia clínica digital del Sistema Nacional de Salud. Son cifras publicadas en junio de 2025 por el Consejo Interterritorial1 que confirman que la salud digital en España avanza. Pero un sistema cada vez más conectado no es, por sí solo, un sistema más humanizado. 

 

La premisa de “más pantallas, menos colas” no basta. El reto no es incorporar más tecnología médica, sino hacerlo con propósito: diseñar soluciones digitales en sanidad con perspectiva humanista y que generen un impacto real en la práctica asistencial. La clave está en que estas herramientas faciliten la comunicación clínico-paciente, promuevan su autonomía y mejoren la toma de decisiones compartida.

 

La evidencia científica apoya este enfoque. Una revisión sistemática publicada en Journal of Medical Internet Research(2024)2 mostró una asociación positiva entre el acceso de las personas a su historia clínica electrónica y su implicación en la atención. Se observaron mejoras en la adherencia al tratamiento y la autogestión, en la participación y empoderamiento, en la comunicación y relación con los equipos, así como en la satisfacción, los resultados de salud y el uso más eficiente de recursos, junto a barreras de usabilidad.

 

La humanización en sanidad también se construye desde las herramientas más sencillas, como los sistemas de cita previa online o los recordatorios automatizados, que en la práctica3 reducen las ausencias no comunicadas a las citas médicas, optimizan las agendas y acortan los tiempos de atención. En paralelo, proyectos europeos como el ePI interoperable de la Agencia Europea del Medicamento4 avanzan hacia un acceso más claro a la información sobre fármacos, lo que facilita la toma de decisiones compartida.

 

¿Qué iniciativas concretas están demostrando valor en entornos reales? Veamos dos ejemplos inspiradores de digitalización sanitaria concebidos bajo el prisma de la atención centrada en el paciente. En oncología, el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid rediseñó el proceso asistencial con herramientas digitales en el llamado Hospital de Día 5.05: señalización digital, monitor de turnos y materiales educativos a través de códigos QR, se combinan con la atención humana de una enfermera gestora como punto de contacto. Una reducción significativa de los tiempos de espera y una satisfacción superior al 85 % le han hecho merecedor del premio del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) 2025, que reconoce concretamente la participación activa de pacientes y familiares como motor de cambio. 

 

En el ámbito respiratorio, el proyecto CARABELA-COPD constituye un ejemplo de digitalización centrada en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Este modelo combina la monitorización digital de síntomas con la coordinación entre niveles asistenciales y la implicación activa de las personas afectadas. Implantada en varios hospitales españoles en fase piloto, esta iniciativa representa un enfoque innovador en la gestión de la EPOC en España6, con el objetivo de que la tecnología mejore la continuidad asistencial y los resultados clínicos sin perder el componente humano.

 

Esa máxima —que la tecnología debe acompañar, no sustituir— se refleja además en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre intervenciones digitales para el fortalecimiento de los sistemas7, en una guía que insta “a reconocer que las intervenciones de salud digital no son un sustituto del funcionamiento de los sistemas de salud y que existen limitaciones significativas a lo que la salud digital puede abordar”. Reconocer los límites es, en sí mismo, un rasgo de humanidad. Solo así la transformación digital en salud podrá generar un impacto real.

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