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Estándares europeos para farmacovigilancia inteligente: perspectivas del SEFV-H.

AstraZeneca ·4 min

Una representación digital en 3D de una cápsula de medicina roja y clara ubicada sobre un brillante mapa de Europa con conexiones en red; que representa la farmacovigilancia, Europa define las reglas.

El Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) analiza cada año decenas de miles de notificaciones de sospechas de reacciones adversas1, es decir, comunicaciones sobre posibles efectos nocivos no intencionados observados durante el uso clínico de un medicamento conforme a los criterios europeos. En 2024 fueron 37.944 los casos, procedentes en su mayoría de profesionales sanitarios, cuya notificación constituye el punto de partida del proceso de análisis de seguridad. A continuación, cada caso fue sometido a revisión técnica y a la coordinación europea a través del Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC, por sus siglas en inglés)2. Tal volumen de datos exige procesos rigurosos de clasificación, codificación, detección de señales y actualización del balance beneficio-riesgo, tareas históricamente distribuidas entre varios organismos de la UE y realizadas en gran medida de forma manual.

 

La incorporación de soluciones basadas en inteligencia artificial está empezando a modificar este escenario. Estas herramientas se utilizan ya para apoyar el triaje y la gestión de ICSRs (Individual Case Safety Reports), mejorar la calidad de datos, automatizar búsquedas bibliográficas3 o facilitar la detección temprana de señales4,5, siempre bajo supervisión humana. Tanto la industria farmacéutica —a través de sus departamentos de seguridad de fármacos— como los servicios de farmacia hospitalaria y distintos organismos están explorando estas aplicaciones. Aunque la implantación de IA en los circuitos hospitalarios de farmacovigilancia es todavía incipiente, empiezan a publicarse experiencias que muestran su utilidad. Un estudio reciente describió el uso de un modelo basado en redes bayesianas para apoyar la valoración de causalidad de sospechas de reacciones adversas, con mejoras en tiempos de análisis y en la coherencia entre evaluadores6.

 

No sorprende tampoco que colectivos profesionales y sociedades científicas, como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o la Asociación Española de Farmacéuticos de la Industria (AEFI), hayan lanzado jornadas y cursos dedicados a la IA aplicada a la seguridad de los medicamentos7.

 

El paso decisivo lo dan ahora la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y los Directores de Agencias de Medicamentos (HMA), que están impulsando el marco regulatorio común para el uso responsable de IA en todo el ciclo de vida del medicamento8, con un foco específico en la farmacovigilancia. Se plasma en el HMA–EMA Data and AI Workplan 2025–20289, la hoja de ruta que define cómo la red europea de medicamentos pretende aprovechar los datos disponibles —incluidos los de reacciones adversas— para generar una evidencia más sólida y mejorar la eficiencia de los procesos. El Workplan establece un ritmo gradual de implantación: 2025 marca el inicio del marco común de gobernanza de datos, 2026 consolida los estándares SPOR/IDMP, 2027 incorpora proyectos piloto de análisis avanzado con IA y 2028 prevé una evaluación global de su impacto. Este impulso tiene efectos directos en la práctica clínica y hospitalaria: la adopción de estándares como IDMP/SPOR y de terminologías armonizadas como MedDRA mejora la trazabilidad de los productos y la homogeneidad en la codificación, lo que repercute en notificaciones más completas y comparables. 

 

El plan fija tres ejes clave que inciden de lleno en la farmacovigilancia y se articulan de acuerdo con las directrices GVP. Primero, la gobernanza de datos9: mejorar su calidad y hacerlos interoperables, con el Servicio de Gestión de Productos como fuente de datos maestros para todos los medicamentos autorizados en la UE. Este servicio forma parte del marco IDMP/SPOR12, cuya estandarización mejora la calidad de las notificaciones y facilita su uso secundario en farmacovigilancia. La segunda línea es el impulso al análisis avanzado8, que abre la puerta a casos de uso de IA para detectar señales, clasificar las notificaciones o explorar datos del mundo real a una escala y velocidad hasta ahora inabordables. Y la tercera es el desarrollo de directrices específicas para IA9, coherentes con el Reflection Paper de EMA sobre el uso de IA en el ciclo de vida de los medicamentos11, que aborda supervisión humana, transparencia y gestión del riesgo.

 

El uso de estas herramientas requiere salvaguardas sólidas —supervisión humana efectiva, validación continua y monitorización de su rendimiento—, en línea con los principios de transparencia y gestión del riesgo establecidos por el AI Act10 y por la normativa europea de farmacovigilancia. El objetivo no es sustituir el juicio experto, sino reforzarlo: estandarizar criterios, asegurar la calidad metodológica y evitar divergencias entre Estados miembros. En palabras de Peter Arlett, copresidente del Network Data Steering Group: “Ante la explosión de datos impulsada por la tecnología, necesitamos una alineación estratégica en toda la UE en materia de gobernanza de datos, gestión y herramientas de análisis basadas en IA para transformar los datos en beneficios tangibles para la salud pública y animal”.

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