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Actualidad · Artículo · Respiratorio e inmunología

Hacia una nueva era del diagnóstico respiratorio

Cómo la inteligencia artificial puede ayudar a los médicos de familia a escuchar mejor y diagnosticar antes.

 AstraZeneca · 6 min

En Atención Primaria, diagnosticar enfermedades respiratorias sigue siendo un reto. Tos, disnea o fatiga pueden ser síntomas de patologías muy distintas, y el acceso a pruebas diagnósticas —como la espirometría— no siempre es inmediato. A esto se suma la carga asistencial, el tiempo limitado en consulta y la falta de personal, un cóctel que retrasa diagnósticos y dificulta el seguimiento.

 

Cada retraso en la detección puede significar un tratamiento tardío y, en muchos casos, complicaciones que podrían haberse evitado. En este contexto, la tecnología está emergiendo como un aliado silencioso pero poderoso. 
 
Hoy, gracias a los avances en inteligencia artificial y análisis acústico, ya es posible transformar cada respiración en un biomarcador digital, una señal objetiva capaz de apoyar al médico en la toma de decisiones diagnósticas. Estas herramientas —no invasivas, rápidas y fácilmente integrables en la práctica clínica— prometen democratizar el acceso al diagnóstico y reducir las desigualdades entre entornos urbanos y rurales. En este campo destaca Eupnoos, cuyo software para analizar la respiración de pacientes oncológicos fue reconocido al ganar el reto PLATON, uno de los retos de innovación de la OBU de AstraZeneca España.

En esta entrevista, conversamos con el Prof. Antonius Schneider, jefe del Departamento de Medicina General en la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y uno de los mayores expertos europeos en diagnóstico en Atención Primaria. Schneider reflexiona sobre los retos diarios en la evaluación de pacientes con disnea, la falta de recursos diagnósticos en muchos sistemas de salud y el potencial que tecnologías como Eupnoos ofrecen para cambiar este panorama. Un diálogo que nos invita a mirar el futuro de la atención respiratoria desde la proximidad de la consulta, pero con la ambición de la innovación digital.

 

“El acceso al diagnóstico depende mucho del país y del sistema sanitario”

 

- Profesor Schneider, ¿cuáles diría que son hoy los principales desafíos al evaluar a un paciente con disnea o sospecha de enfermedad respiratoria crónica?

 

Depende mucho del sistema sanitario del que hablemos. En Alemania, muchos médicos de familia disponen de espirómetros en su consulta. Pero cuando no hay suficiente práctica, los pacientes suelen derivarse al neumólogo para confirmar el diagnóstico, normalmente en un plazo de cuatro a ocho semanas.

 

En otros países, el acceso a pruebas diagnósticas es mucho más complejo. En Inglaterra, por ejemplo, los pacientes deben acudir a centros de diagnóstico y las listas de espera pueden ser largas. En países de ingresos medios o bajos, la espirometría ni siquiera está disponible.

 

En esos contextos, los médicos utilizan herramientas más simples, como el medidor de flujo máximo, pero su precisión es baja. A menudo el tratamiento se inicia solo a partir de los síntomas, lo que genera mucha incertidumbre diagnóstica y terapéutica.

Profesor Antonius Schneider

“Las enfermedades respiratorias se diagnostican demasiado tarde”

 

- ¿Con qué frecuencia se diagnostican tarde enfermedades como la EPOC o el asma?

 

Los retrasos en el diagnóstico son un problema global. En algunos sistemas sanitarios pueden pasar años hasta confirmar un caso de asma o EPOC.

 

Las enfermedades pulmonares intersticiales son todavía más difíciles de detectar: son raras y algunos médicos de familia no ven un solo caso en toda su carrera. Es importante estar atentos a factores de riesgo como tratamientos de quimioterapia o radioterapia, que pueden ser una señal de alerta.

 

“La IA puede simplificar el diagnóstico sin añadir carga asistencial”

 

- Teniendo en cuenta la presión asistencial, ¿cómo puede la tecnología facilitar una evaluación respiratoria más precisa?

 

Creemos que la inteligencia artificial puede simplificar enormemente los procesos diagnósticos.

 

Estamos desarrollando una aplicación capaz de detectar o descartar obstrucciones de las vías respiratorias con alta fiabilidad. Combina información clínica —como alergias o hábito tabáquico— para diferenciar entre asma y EPOC.

 

Si los estudios confirman su validez, podría ofrecer una primera valoración diagnóstica en apenas un minuto: el paciente sopla frente al micrófono del móvil, y el sistema determina si hay indicios de obstrucción. Si no los hay, se descarta la enfermedad; si los hay, se recomienda una espirometría o incluso iniciar un tratamiento precoz.

 

Pero este proceso debe validarse clínicamente antes de aplicarse de forma generalizada. 

 

“La monitorización remota podría anticipar exacerbaciones”

 

- ¿Cómo se realiza actualmente el seguimiento de los pacientes respiratorios y qué papel podrían tener las herramientas digitales?

 

Hoy el seguimiento depende casi por completo del propio paciente y de su capacidad para identificar cambios en los síntomas.

 

Si logramos analizar de forma continua los sonidos respiratorios mediante biomarcadores acústicos, podríamos detectar una exacerbación antes de que sea clínicamente evidente.

Esto permitiría intervenir de forma precoz y evitar ingresos o complicaciones.

 

“La IA puede reducir desigualdades en el acceso al diagnóstico”

 

- ¿Cómo podrían estas tecnologías contribuir a una atención más equitativa?

 

Si validamos el uso de biomarcadores acústicos para distintas patologías —EPOC, asma, insuficiencia cardíaca o fibrosis pulmonar—, podríamos disponer de una herramienta de triaje realmente poderosa.

 

Esto permitiría una atención más eficiente tanto en zonas urbanas como rurales, y ofrecería a los pacientes la posibilidad de participar activamente en el seguimiento de su enfermedad.

 

Aún queda mucho por hacer, pero el potencial de estas tecnologías para transformar la práctica clínica y reducir desigualdades es enorme.

 

 

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