La información que figura en esta web está dirigida exclusivamente al profesional facultado para prescribir, dispensar o indicar medicamentos.
La información que figura en esta web está dirigida exclusivamente al profesional facultado para prescribir, dispensar o indicar medicamentos.
Actualidad · Artículo
06.07.2026 ·
AstraZeneca ·
4 min
Asistimos a un creciente debate sobre el impacto de las pantallas en la infancia y la adolescencia, en un contexto marcado por la expansión de su uso y el avance a toda velocidad de la inteligencia artificial: campañas para regular el uso de redes sociales en menores de 16 años, centros educativos que limitan o prohíben el uso de dispositivos móviles, profesorado que debate el papel de la tecnología y la inteligencia artificial en el aprendizaje.
A nivel poblacional, los datos disponibles muestran una elevada presencia de menores en entornos digitales y redes sociales.8 Paralelamente, distintos estudios han señalado que el bienestar digital de niños, niñas y adolescentes está condicionado por factores como la exposición a contenidos inapropiados, la vulneración de la privacidad, la violencia digital, el acoso, el grooming, la comparación social y otras dinámicas de presión presentes en los entornos digitales.4,7
El acceso, además, se produce cada vez antes: distintas investigaciones sitúan el primer uso habitual del móvil en los últimos cursos de educación primaria y muestran una generalización de su uso durante la secundaria.8
Gráfico 1 - Porcentaje de menores que disponen de teléfono móvil por edad (2023)
Fuente: Instituto Nacional de estadística, a través de Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI). (2023). Indicadores de uso de tecnologías digitales en menores en España.
A esta penetración casi universal se suma la intensidad de uso, con varias horas diarias de exposición y una integración cada vez mayor del entorno digital en la vida social y emocional de menores. Este fenómeno ha dejado de ser algo puntual para convertirse en un tema estructural, desplazando el foco del debate hacia sus posibles efectos.
Desde el punto de vista clínico, la evidencia apunta a un impacto relevante en la infancia cuando el uso es intensivo. La Asociación Española de Pediatría advierte de un impacto multisistémico sobre la salud infantil que incluye alteraciones del sueño, del neurodesarrollo e incluso factores de riesgo cardiovascular.5
Estos resultados son consistentes con las conclusiones de otros análisis longitudinales recientes. El estudio PASOS 2022–2025 relaciona un incremento del tiempo de pantalla con un empeoramiento en los estilos de vida, incluyendo menor actividad física, alteraciones del sueño y mayor malestar psicológico en menores.6 Además, estudios cualitativos indican que las y los adolescentes son ya capaces de percibir tensiones y ambivalencias causadas por su relación con la tecnología.7
Tabla 1: Comparativa de estilos de vida basales de la población participante en el primer seguimiento del estudio longitudinal PASOS (2022-2025), respecto a la participante en el estudio transversal representativo PASOS 1ª edición (2019-2020).
En el ámbito internacional, la evidencia científica disponible describe un escenario complejo. Una revisión de gran escala publicada en Nature Human Behaviour concluye que el uso de pantallas presenta asociaciones tanto positivas como negativas con la salud y el desarrollo en personas jóvenes, aunque estas dependen en gran medida del contexto.1
En educación, el informe PISA 2022 señala una relación no lineal entre tecnología y rendimiento. El uso moderado de dispositivos se asocia a mejores resultados, mientras que el uso intensivo, especialmente recreativo, se vincula con una distracción mayor y se asocia a peores resultados académicos.2
Por su parte, el Global Education Monitoring Report 2023 de UNESCO indica que la evidencia sobre el impacto de la tecnología en educación sigue siendo limitada y altamente dependiente del contexto, con beneficios generalmente modestos.3
Tabla 2. Posibilidades del uso de la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje
Fuente: GEM Report, adaptado de Bulger (2016); Burns (2022); Escueta et al. (2020); Ganimian et al. (2020); Major y Francis (2020); Selwyn (2022); Topping et al. (2022).
En conjunto, se coincide en que los efectos del uso de pantallas en la infancia y la adolescencia no son unívocos, pero sí muestran asociaciones consistentes entre usos intensivos o problemáticos y resultados adversos en salud física, mental y rendimiento académico.
El consenso actual apunta hacia un enfoque más matizado, no centrado únicamente en el tiempo de pantalla, sino en variables como el tipo de contenido, el contexto, la supervisión y el desarrollo evolutivo en menores. Desde una perspectiva de salud pública y bienestar digital, cada vez existe mayor consenso en que los efectos del uso de pantallas en la infancia dependen de múltiples factores y no pueden explicarse exclusivamente por el número de horas de exposición.
Referencias
ES-44003 Julio 2026
Estos consentimientos son obligatorios para iniciar sesión. Por favor, acéptalos para continuar.