La información que figura en esta web está dirigida exclusivamente al profesional facultado para prescribir, dispensar o indicar medicamentos.
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Actualidad · Artículo
31.07.2024 ·
AstraZeneca ·
4 min
Una queja frecuente de los médicos es la cantidad de tareas burocráticas que consumen su tiempo. La digitalización ha aliviado muchas tareas rutinarias y la Inteligencia Artificial (IA) está comenzando a reducir tareas repetitivas, también en Medicina, donde es crucial evitar la carga administrativa, en favor de la atención asistencial.
Una tecnología ampliamente utilizada es la Historia Clínica Electrónica, que permite a los médicos acceder rápidamente a los registros de los pacientes, en lugar de buscar en registros en papel y agilizando la toma de decisiones. Parece algo básico, pero muchos recuerdan (y no hace tanto) las volumninosas carpetas que llegaban a las consultas en carros antes de la revisión del paciente.
Las herramientas de programación y gestión de citas también son fundamentales, pues facilitan a los médicos y a sus equipos organizar las consultas de los pacientes, automatizando la programación, recordatorios y cancelaciones.
Hay otras tecnologías que a la postre resultan eficaces, pero no están intrínsicamente pensadas para la Medicina. Una reciente encuesta de The Health Foundation destacó que la videoconferencia para hablar con compañeros es la herramienta que más tiempo ahorra a los profesionales del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), con un 51% de los encuestados eligiendo esta tecnología. Los historiales clínicos electrónicos (50%) y las herramientas de mensajería digital (29%) también fueron mencionados. Es curioso que solo un 19% de los encuestados escogieron la videoconferencia y herramientas de mensajería para hablar con los pacientes.
La telecosulta y videoconsulta, extendidas a raíz de la pandemia, siguen teniendo detractores que consideran que la atención personal al paciente aporta mucha más información, pero también hay defensores. Pongamos el ejemplo de la llamada al pediatra por parte de unos padres “primerizos”, que soluciona dudas y ayuda a un cribado entre las consultas urgentes o graves y las preguntas de sencilla respuesta.
La IA y el aprendizaje automático representan un gran avance, dado que ayudan a los médicos a analizar grandes cantidades de datos clínicos, agilizando la toma de decisiones y la identificación de patrones. Además, asisten en la interpretación de imágenes médicas, como radiografías y resonancias magnéticas.
En el ámbito de la literatura científica, la IA permite realizar búsquedas mucho más amplias que los gestores tradicionales de referencias bibliográficas, facilitando encontrar conexiones relevantes entre publicaciones y autores.
Con estas herramientas a su alcance, es lógico que los 'sanisaurios' reacios a adoptar nuevas tecnologías se vayan quedando en minoría. Pese a ello, la alfabetización digital de los profesionales, campo en el que la administración ya está trabajando, sigue siendo necesaria.
ES-32091 Agosto 2024
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