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Asma grave e inflamación eosinofílica: la importancia de una detección precoz para un manejo óptimo

El asma grave se asocia a una importante morbilidad y uso de recursos de salud.1 Los eosinófilos desempeñan un papel clave en el desarrollo de los principales cambios fisiopatológicos asociados con el asma grave eosinofílica (AGE). El efecto fisiopatológico de los eosinófilos en el AGE puede conllevar a daño tisular de la vía respiratoria, hiperreactividad bronquial, producción de moco y remodelación.2

 

Adicionalmente, el uso de glucocorticoides en pacientes con asma grave está asociado con la aparición de eventos adversos, como osteoporosis o fracturas osteoporóticas, neumonía, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, cataratas, depresión o ansiedad, diabetes tipo 2, entre otros.3

 

El manejo el asma suele ser reactivo, basado principalmente en el control de síntomas y prevención de exacerbaciones. Sin embargo, este enfoque puede pasar por alto la pérdida progresiva de función pulmonar en pacientes con inflamación continua. Esta estrategia reactiva puede retrasar intervenciones hasta que se produce una remodelación sustancial de las vías respiratorias y una carga de esteroides.4

 

Los pacientes asmáticos más jóvenes, con menor comorbilidad y mejor función pulmonar preservada, tienen más probabilidades de lograr la remisión. Esto apoya la hipótesis que intervenciones tempranas, cuando la enfermedad sigue siendo principalmente sostenida por un estado inflamatorio pero susceptible a responder al tratamiento, pueden prevenir daños irreversibles.4

 

La remodelación puede explicar por qué una mayor duración de la enfermedad se asocia con tasas de remisión más bajas, sugiriendo una ventana de oportunidad durante la cual la intervención podría prevenir cambios estructurales irreversibles.5

 

 

 

 

La evaluación rutinaria de los pacientes con asma debe incluir, entre otros aspectos, la valoración de la función pulmonar, el control de los síntomas, severidad y frecuencia de las exacerbaciones y la adherencia a la medicación. Esto facilita la identificación del asma grave, así como la identificación de los pacientes con criterios de derivación a unidades/consultas especializadas de asma para manejo multidisciplinar6,7. Entre los criterios de derivación, los más destacados son:

 

Icono de lista de verificación médica que representa la evaluación clínica
  • Dificultad para hacer diagnóstico o presencia de comorbilidades (sospecha clínica de disfunción de cuerdas vocales, poliposis nasal, rinosinusitis, reflujo gastroesofágico, síndrome de apnea-hipopnea del sueño, síndrome de solapamiento asma/ EPOC, etc.).6
  • Asma persistentemente no controlada/exacerbaciones frecuentes.6
  • Eventos adversos significativos por el uso de medicamentos para el asma (corticoides, otros).6
  • Necesidad de corticoides orales (OCS) crónicos.6
  • Cursos frecuentes de OCS (p. ej. ≥2 al año).6
  • Sospecha de asma ocupacional.6
  • Crisis grave o vital.7
  • Crisis reiteradas que precisan atención en el Servicio de Urgencias.7
  • Necesidad de hospitalización, ingreso a UCI o ventilación mecánica.6,7
  • Sospecha de subtipo de asma como asma exacerbada por AINEs, aeroalérgenos, alérgenos alimentarios o que cursan con anafilaxia, aspergilosis broncopulmonar alérgica u otros fenotipos complejos.6,7
  • Gestación.7

Se define como asma grave no controlada (AGNC) cuando la enfermedad persiste mal controlada pese a recibir tratamiento en el último año con una combinación de glucocorticoides inhalados a dosis elevada/β2 agonistas de acción prolongada (GCI/LABA) y anticolinérgicos de acción prolongada (LAMA) o requiera glucocorticoides sistémicos (GCS) de mantenimiento (tratamiento con duración de 6 meses al año independientemente de la dosis, o dosis acumulada > 1 g de prednisona o equivalente, independientemente de la duración).7

 

Diagrama de flujo que muestra la confirmación del diagnóstico, la optimización del tratamiento y la identificación del fenotipo para el manejo del asma grave

 

La clasificación en fenotipos tiene como objetivo identificar al paciente específico candidato a recibir un tratamiento concreto y tiene implicaciones pronósticas. En la práctica clínica destacan 3 fenotipos de AGNC con implicaciones en la decisión terapéutica: asma T2 alérgica, asma T2 eosinofílica y asma no T2.7

 

 

Ilustración de un glóbulo blanco con un núcleo bilobulado y gránulos rojos, que representa un eosinófilo

Tanto la eosinofilia en sangre como en esputo son biomarcadores útiles para la identificación de inflamación T2, la cual se caracteriza generalmente por eosinófilos elevados en asma y esputo, incremento en la fracción exhalada de óxido nítrico (FeNO), pudiendo estar acompañado de atopia e IgE elevado.6 El asma T2 eosinofílica es el fenotipo predominante en asma grave7 y niveles elevados de eosinófilos en sangre son consistentes con asma eosinofílica.6

En pacientes con asma grave, el fenotipo eosinofílico puede ser más probable en pacientes con eosinófilos en sangre (BEC) ≥ 300 cel/μL, pero también en pacientes con BEC entre 150 y <300 cel/μL y otros factores como uso de corticoides orales a largo plazo, entre otros.8

 

En pacientes con asma grave, cuanto antes se actúe, mayor será la probabilidad de prevenir daños y lograr un control que perdure.4

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