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Patología · Contenido · Enfermedad Renal Crónica

Documento consenso del SNS para la Enfermedad Renal Crónica

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La enfermedad renal crónica representa un reto creciente en Atención Primaria, ya que el médico de familia ocupa una posición clave en su detección precoz, seguimiento, y coordinación con Nefrología. Este resumen sintetiza las recomendaciones esenciales del consenso del Sistema Nacional de Salud para apoyar una práctica clínica alineada con la evidencia.

 

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Definición y Diagnóstico de la ERC


La ERC se define por la presencia de alteraciones estructurales o funcionales del riñón mantenidas durante al menos tres meses, con implicaciones para la salud. El diagnóstico se establece a partir de dos criterios fundamentales:

 

  • Filtrado glomerular estimado (FGe) < 60 ml/min/1,73 m², calculado mediante la fórmula CKD-EPI (versiones 2009 y 2021).
  • Presencia de daño renal, evidenciado por albuminuria, alteraciones en el sedimento urinario, pruebas de imagen, u otros marcadores.
     

La estandarización del cálculo del FGe mediante CKD-EPI aporta precisión y reproducibilidad, facilitando la clasificación del paciente y la toma de decisiones clínicas desde la primera consulta.
 

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Definición y Diagnóstico de la ERC


La identificación temprana de los pacientes con mayor probabilidad de desarrollar ERC permite intervenir antes de que la enfermedad progrese. El consenso recomienda dirigir el cribado a las siguientes poblaciones:
 

  • Personas mayores de 60 años.
  • Pacientes con hipertensión arterial (HTA), diabetes mellitus tipo 2 (DM2), dislipemia, obesidad, o enfermedad cardiovascular, síndrome metabolico y enfermedad cv establecida.
  • Pacientes con diabetes mellitus tipo 1 con más de cinco años de evolución.
  • Personas con antecedentes familiares de primer grado de enfermedades renales hereditarias.
  • Pacientes con antecedentes de daño renal agudo en los últimos dos años.
  • Pacientes en tratamiento prolongado con fármacos nefrotóxicos (AINE, litio, entre otros).
     
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Definición y Diagnóstico de la ERC

 
  • Las pruebas diagnósticas (FGe, CACu, y hematuria) deben repetirse al menos tres meses después de la detección inicial.
  • La confirmación de la cronicidad garantiza que la alteración es persistente y no transitoria.
 
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Definición y Diagnóstico de la ERC


La colaboración fluida entre Atención Primaria y Nefrología resulta esencial para optimizar los resultados clínicos. Se recomienda derivar a los servicios especializados en los siguientes supuestos:
 

  • FGe < 30 ml/min/1,73 m² (estadios G4–G5). Se exceptúan los pacientes mayores de 80 años estables con FGe <30, sin progresión renal, con albuminuria <300 mg/g, ausencia de signos de alarma y sin planteamiento de TRS, con CACu < 300 mg/g, y sin planteamiento de terapia renal sustitutiva (TRS).
  • Cociente albúmina/creatinina urinario (CACu) > 300 mg/g.
  • Deterioro agudo de la función renal: incremento de creatinina sérica > 30 % o descenso del FGe > 30 % en menos de un mes, tras descartar causas exógenas reversibles.
  • Hipertensión refractaria: cifras superiores a 130/80 mmHg con tres fármacos a dosis plenas, incluyendo un diurético.
  • Alteraciones persistentes del potasio sérico: valores superiores a 5,5 mEq/L o inferiores a 3,5 mEq/L en ausencia de diuréticos.
  • Progresión acelerada de la ERC: descenso superior al 25 % del FGe, o de 15 ml/min/1,73 m² o más, en un año.
     
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Definición y Diagnóstico de la ERC

 

Optimización del Tratamiento

  • Ajuste de dosis según el FGe, con especial atención a fármacos de eliminación renal y margen terapéutico estrecho.
  • Uso de inhibidores del sistema renina-angiotensina (IECA/ARA-II) e inhibidores de SGLT2 para ralentizar la progresión de la enfermedad. Ambas familias cuentan con respaldo de estudios de referencia y figuran en las principales guías de práctica clínica por su efecto nefroprotector y cardiovascular.
     

Seguridad del Paciente

  • Evitar la combinación de riesgo conocida como "triple whammy" (IECA/ARA-II + diurético + AINE), por su potencial para precipitar daño renal agudo.
  • Evitar el uso crónico de AINE en los estadios G3–G5.
     

Recomendaciones ‘’NO HACER’’

  • No diagnosticar ERC a partir de una única estimación de FGe o de albuminuria.
  • No utilizar las fórmulas CKD-EPI/MDRD para estimar el FGe en situaciones de lesión renal aguda.
  • No emplear sulfonilureas en pacientes ancianos con insuficiencia renal.
  • No prescribir de forma generalizada dietas pobres en proteínas o potasio, ni recomendar sistemáticamente la ingesta hídrica abundante; estas medidas deben individualizarse según cada paciente.
     
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