Card

Patología ⋅ Contenido ⋅ Tumores Ginecológicos

Tipos de Cáncer de Ovario

Imagen de un oncólogo explicando

 

El cáncer de ovario es el octavo cáncer más común y la quinta causa principal de muertes relacionadas con cáncer en mujeres a nivel mundial, representando el 3,4% de los casos y el 4,7% de las muertes. Anualmente, más de 300.000 mujeres reciben un diagnóstico de cáncer de ovario, con aproximadamente 152.000 fallecimientos.1 En España, en el año 2023 se produjeron 2.193 muertes a causa de este tumor, situándolo en el sexto puesto como cáncer más mortal en mujeres. Es, por tanto, el tumor ginecológico más letal en nuestro país.2

 

 

 

Su pronóstico es desfavorable, con una tasa de supervivencia global de solo el 30%, principalmente porque más del 70% de los casos se detectan en etapas avanzadas. Si se detecta en estadios tempranos, la tasa de supervivencia a 5 años es de aproximadamente el 92%, en comparación con el 29% en etapas avanzadas.1

La alta mortalidad asociada al cáncer de ovario se explica por dos factores principales: 3

  1. La falta de síntomas específicos en las etapas iniciales, lo que provoca que, en muchos casos, el diagnóstico se realice cuando la enfermedad ya está diseminada.
  2. La ausencia de métodos eficaces y validados para la detección precoz (cribado).

 

Se describen 3 tipos de cáncer de ovario según el tipo de célula en el que se originan::

 

  1. Carcinoma epitelial: Representa entre el 85% y el 90% de los casos de cáncer de ovario. El carcinoma epitelial es la principal causa de mortalidad entre los cánceres ginecológicos. Esto se debe, en gran parte, a que la mayoría de las pacientes (70-80%) son diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando la posibilidad de curación es menor. 3
  2. Tumores de células germinales: Son muy poco comunes. 3
  3. Tumores del estroma: Aún más raros que los anteriores. 3

 

 

Diagnóstico

 

Los síntomas del cáncer de ovario suelen ser inespecíficos, como dificultad para comer, dolor abdominal o una necesidad urgente de orinar. Esto provoca que, en muchos casos, el diagnóstico se realice cuando el cáncer ya se ha extendido más allá de los ovarios.4 Ante la sospecha de cáncer de ovario, se lleva a cabo un examen físico, en el cual se pueden detectar hallazgos como una masa abdominal, ascitis, adenopatías inguinales, o la presencia de una masa pélvica o anexial.5

 

Cuando los tumores epiteliales de ovario se diseminan, tienden a desplazarse primero al revestimiento y a los órganos de la pelvis y el abdomen. Esto puede conllevar una acumulación de líquido en la cavidad abdominal, lo que origina ascitis e hinchazón abdominal4,6

 

El diagnóstico del cáncer de ovario implica un examen físico y pélvico, estudios de imagen y análisis de sangre, como el marcador tumoral CA-125.1,4 La confirmación definitiva se obtiene mediante una biopsia, mientras que la evaluación precisa de la extensión de la enfermedad generalmente se realiza a través de procedimientos quirúrgicos como la laparoscopia, que permite observar directamente los órganos afectados y determinar el estadio del cáncer.6

 

Siempre priorizando el utilizar una muestra tomada previa a cualquier tipo de tratamiento.8,9

 

Los estudios de imagen incluyen:

 

  • Tomografía computarizada (TC): es la técnica de elección para determinar la extensión de la enfermedad y evaluar las posibilidades de una citorreducción quirúrgica óptima junto con otros estudios que pueden completar la evaluación, como la laparoscopia, PET/CT o MRI.7
  • Resonancia magnética (RM): se emplea en ocasiones como prueba secundaria para definir mejor las masas ováricas detectadas mediante ETV y también para examinar el encéfalo y la médula espinal.4,7
  • La tomografía de emisión de positrones (PET) puede utilizarse para evaluar el grado de metástasis tumorales en todo el organismo, mientras que la RxT y la mamografía pueden detectar la presencia de cáncer en el tórax y las mamas, respectivamente. 4,7
Back to top button image