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Servicio · Artículo científico · Cardiovascular, Renal y Metabolismo

Edulcorantes artificiales y riesgo de DM2 en la cohorte prospectiva NutriNet-Santé

Debras C, Deschasaux-Tanguy M, Chazelas E, Sellem L, Druesne-Pecollo N, Esseddik Y, Szabo de Edelenyi F, Agaësse C, De Sa A, Lutchia R, Julia C, Kesse-Guyot E, Allès B, Galan P, Hercberg S, Huybrechts I, Cosson E, Tatulashvili S, Srour B, Touvier M.. Diabetes Care. 2023 Sep 1;46(9):1681-1690. doi: 10.2337/dc23-0206. PMID: 37490630; PMCID: PMC10465821.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha publicado una revisión sistemática y un metaanálisis que sugiere una asociación positiva, con un nivel de certeza bajo, entre el consumo de edulcorantes artificiales, la diabesidad, la enfermedad cardiovascular y la mortalidad. Sin embargo, existen todavía controversias sobre la relación dosis-respuesta o sí todos actúan por igual o su efecto depende de la fuente o tipo de edulcorante utilizado.

 

El objetivo de este estudio fue analizar la relación prospectiva entre el consumo de edulcorantes artificiales (totales y por tipo de edulcorante artificial) y el riesgo de presentar DM2 en una cohorte a gran escala. Se incluyeron a 105.588 participantes del estudio NutriNet-Santé (Francia, 2009-2022; edad media 42,5 ± 14,6 años, 79,2% mujeres). De manera general, este estudio trató de evaluar de forma prospectiva diferentes aspectos de la salud relacionados con la nutrición. Los participantes fueron seleccionados de la población adulta de Francia con acceso a Internet. A través de una cuenta personal facilitaron información detallada mediante la cumplimentación de diferentes cuestionarios validados (sociodemográficos, estilo de vida, antropométricos, estado de salud, nivel de actividad física y hábitos alimentarios).

 

En concreto, a nivel dietético, en el momento de la inclusión y cada 6 meses a partir de entonces, los participantes completaron tres registros dietéticos de 24 horas, no consecutivos, durante un período de 2 semanas, e incluyendo 2 días laborables y 1 día de fin de semana. El cuestionario utilizado estaba validado previamente con el realizado por un dietista entrenado y biomarcadores sanguíneos y urinarios. Los registros permitieron analizar los datos cualitativos y cuantitativos, incluidas marcas y nombres comerciales, de la composición de aditivos alimentarios, lo que permitió evaluar con precisión la ingesta de edulcorantes de todas las fuentes dietéticas. Se analizó la asociación entre el consumo de edulcorantes artificiales (total, aspartamo, acesulfamo potásico [K] y sucralosa) y el riesgo de presentar DM2 utilizando modelos de riesgo proporcional de Cox ajustados para posibles factores de confusión, incluida la variación de peso corporal durante el seguimiento.

 

Del total de la muestra, el 37,1% eran consumidores de edulcorantes artificiales con un consumo medio de 42.3 ± 72.1 mg/d, lo que equivale aproximadamente a 100 ml/d de una bebida edulcorada. En comparación con los no consumidores, aquellos con un consumo más elevado de edulcorantes tenían más probabilidades de ser mujeres, jóvenes, fumadores o ex fumadores, presentar mayor IMC, seguir una dieta y consumir más sodio, bebidas azucaradas y no alcohólicas sin azúcar, carnes rojas o procesadas, productos lácteos y comida ultraprocesada. Por otro lado, tenían menor nivel y actividad física, menores ingestas de energía, alcohol, ácidos grasos saturados y alimentos ricos en fibra.

 

Durante una mediana de seguimiento de 9,1 años (946.650 personas-año), 972 personas presentaron DM2. Con respecto a los no consumidores, aquellos participantes con un consumo por encima de la mediana ( >16,4 mg/día en varones y > 18,5 mg/día en mujeres) tuvieron, tras ajustar por diferentes variables confusoras, un 69 % mayor riesgo de presentar DM2 (cociente de riesgo [HR] 1,69; IC del 95 %: 1,45–1,97; P <0,001). La asociación se mantuvo de manera independiente al tipo de edulcorante consumido (+63%, +70%, +34%, aspartamo, acesulfamo-K y sucralosa, respectivamente). El análisis de sensibilidad realizado para intentar mitigar el riesgo de causalidad inversa proporcionó resultados similares, aunque con una pérdida de la significación para la sucralosa en algunos subgrupos.

 

Los autores concluyen que, aunque no se puede eliminar por completo el potencial efecto de la causalidad inversa, sus hallazgos muestran una asociación positiva entre la ingesta de edulcorantes artificiales y el riesgo de presentar DM2. Esta asociación es independiente del tipo de edulcorante analizado. Aunque los posibles mecanismos no están claros, diferentes estudios sugieren un efecto del consumo de edulcorantes sobre la secreción de insulina, la adipogénesis y la microbiota que podrían justificar estos resultados. La sobrerrepresentación de mujeres y de participantes con un alto nivel educativo limita también los resultados de este estudio.

 

Revisado por el Dr. Pedro Rozas

Revisado por el Dr. Pedro Rozas

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