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Actualidad · Artículo
AstraZeneca ·
3 min
En la era epitelial del asma, el epitelio de la vía respiratoria se reconoce como un elemento central en la fisiopatología, más allá de la inflamación clásica. Aunque los biomarcadores tradicionales siguen siendo útiles, resultan insuficientes para captar toda la complejidad de la enfermedad. Por ello, es necesario incorporar nuevos marcadores como la hiperrespuesta bronquial (HRB) y los tapones de moco, que reflejan la actividad epitelial y contribuyen a un fenotipado más preciso y a una medicina personalizada.1
El epitelio de la vía respiratoria no actúa únicamente como una barrera física frente al entorno. Se trata de un órgano inmunológico, capaz de detectar estímulos externos como alérgenos, virus o contaminantes y de responder mediante la liberación de alarminas epiteliales, entre ellas, la linfopoyetina estromal tímica (TSLP).2
Cuando la integridad de esta barrera se ve comprometida, aumenta la permeabilidad epitelial, se facilita la penetración de estímulos ambientales y se amplifican las respuestas inflamatorias, tanto tipo 2 como no tipo 2, incluso antes de que la inflamación clínica sea evidente, creándose un círculo vicioso2:
En pacientes con asma grave se ha descrito una alteración estructural y funcional del epitelio, con disrupción de las uniones estrechas y activación persistente de señales proinflamatorias.2Esta disfunción epitelial se asocia a hiperrespuesta bronquial, remodelado de la vía respiratoria e hipersecreción mucosa y formación de tapones de moco, que contribuyen de forma directa a la obstrucción aérea y al deterioro de la función pulmonar.2
Los tapones mucosos son frecuentes en pacientes con asma grave y se asocian con obstrucción de la vía aérea. Tienden a persistir en el tiempo y los cambios en las características de los tapones mucosos están asociados con variaciones en la función pulmonar.4,5
Por su parte, la hiperrespuesta bronquial Está vinculada con la inflamación y la reparación de las vías respiratorias y es reversible parcial o totalmente con el tratamiento.6 Se asocia con broncoconstricción, limitación al flujo aéreo y síntomas como la disnea o las sibilancias.7
Incluir los rasgos tratables en el manejo del paciente con asma grave es relevante por las siguientes razones1:
Estudios mecanísticos, han demostrado que la inhibición de señales epiteliales clave se asocia a una reducción de la hiperrespuesta bronquial, independientemente de los niveles basales de biomarcadores tipo 2. 8,9
La hiperrespuesta bronquial y los tapones mucosos emergen así como rasgos tratables relevantes en distintos fenotipos de asma grave. Incorporar estas dimensiones al abordaje clínico permite avanzar hacia un control más integral y potencialmente más sostenido de la enfermedad.1
Referencias:
ES-44207 Julio 2026
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